
Creo que no hay mucho que aclarar...
Pocos metros me separan del secreto (dije metros y no centímetros), está ahí, al alcance de la mano.
Se trata en esencia de la obtención y permanencia de un estado mental "generador".
El primero de los incisos (llegar al estado) no representa una dificultad excesiva, lo único que complica las cosas es acordarse en los momentos de confusión que uno no debe perder el foco. El problema de verdad es conseguir mantenerse en esa línea de pensamiento, en ese estado de generación espontánea.
Bueno, como siempre mezclando todo, hablé de las características de una cosa antes de la hablar de la cosa misma.
Este estado particular del que hablo tiene una característica fundamental que es la ausencia total de preocupaciones. En alguna forma esto dispara condiciones secundarias, pero que a sus vez redefinen el precepto principal, estas condiciones son el no planeamiento de acontecimientos futuros, la ausencia de expectativa, el espíritu observador y sereno, la adaptación situaciones imprevistas, el estado de alegría permanente (no confundir con euforia).
El lector que evita prejuicios inmediatos, dejará pasar una primera sensación de que alguien que vive de esta forma no tendrá jamás objetivos, será una cáscara de nuez en una tormenta de mar. La idea es mucho mas sutil que la de convertirse en hippie rastafario que se dedica a esperar que "pase algo".
En realidad la cuestión sería obtener este estado de la mente en nuestras vidas diarias, en nuestro trabajo, en nuestro descanso, siempre...
Pero ¿qué tiene de interesante esa forma de vivir?... Todo.
En ese estado nuestra energía está enfocada en el presente, no se filtra en la elaboración de complejos planes de lo que está por ocurrir, ni se enfoca en la rememoración de acontecimientos pasados. Por otra parte el estado de alegría y calma canaliza esa energía del presente y la utiliza para atraer situaciones y personas con una vibración similar: pasan cosas buenas, se acerca gente buena.
La expectativa es una de las formas mas directa de atraer a los problemas. Ya lo he comentado una vez, pero no está mal repetirlo: un problema no es mas que la diferencia que existe entre el estado deseado y la situación actual. A mayor expectativas, mayor probabilidad de tener "problemas".
Como siempre, el concepto no está completo. Ni siquiera a mi me gusta como está expresado, pero es un intento.
Creo que a mí me sirve. Si por alguna casualidad o error le llegase a servir a alguien mas, ya estaría mas que cumplido mi cometido.
Releído lo anterior, la conclusión es siempre igual, debemos ser exactamente nosotros mismos. El problema es que para definir "yo mismo" no nos alcanzarían los días de una vida.
"Pequeña pero fundamental es la diferencia entre ser bueno y ser incapaz de ser malo"
Estoy en gravísimo peligro de cometer algo que yo mismo condeno duramente: el sentimentalismo. Por eso, con cara de macho y gestos grotescos caminaré los sinuosos caminos de la bondad, la entrega, el desinterés y (me rasco la oreja y escupo en el piso) su exponente supremo: el amor como amor mismo.
De los miles de habitantes que hay en la Tierra, bastó con que uno solo diga "Hola, sé que estás ocupado, pero igual: Hola".
No hace falta entregar fortuna, augurios maravillosos ni sedas de la china a cada persona con la que nos crucemos para empezar a ejercer la bondad.
Es más, hace poco me enteré que mi abuelo desaprobaba la actitud de salir corriendo a comprar cosas para agasajar una visita inesperada: es suficiente con dar lo que se tiene. Repito: dar lo que se tiene.
Se parece a algo así como: Somos todos parte de lo mismo, aprendamos a dar y a recibir como un gesto de armonía, de equilibrio. Intercambio de energía entre componentes de un mismo cuerpo.
"Solo sabiendo quién soy sabré qué es lo que quiero"
Pero me cach'en diez. ¿Será de Dios?...
Por qué será que a uno le da expresarse cuando se siente masomeno...
La cuestión es que en este preciso momento no estoy con todo el ánimo. Es complicado entender los giros y las lecciones de la vida. ¿Por qué nos toca lo que nos toca? ¿Hasta dónde nuestra responsabilidad es absoluta sobre los acontecimientos que nos aquejan?.
No sé, lo que en otros momentos no son mas que certezas, ahora se transforman en grotescas preguntas, en conocimientos inconclusos en inclusive (a mi modesto pesar) en misterios superfluos.
Todos los días tenemos lecciones. Hay momentos de lucidez en los que podemos comprender todo. O casi.
Y hay momentos obscuros, donde el panorama es negro, las salidas no existen o aún peor: son inalcanzables.
¿Qué gano escribiendo esto? No tengo la menor idea. De lo que sí estoy seguro es que no quiero escandalizar a nadie. En cierta forma, el cielo y el infierno conviven dentro nuestro, lo que pasa es que a veces (en forma prolijamente alternada) al barba o al rojo se les olvida la puerta abierta.
Este blog viene complicado, el problema es que ni yo sé exactamente de qué quiero hablar.
Voy a tratar de explicarlo...
Mi idea se acerca levemente a lo que sería el concepto de suerte, y de cómo definir a ésta como buena o mala.
La distancia entre los opuestos es diametral, no hay suerte más o menos mala, o casi buena. La famosa desgracia con suerte no es más que un aliciente para consolarse en algo hubiera sido mucho peor.
Sin embargo, sobre lo que yo quiero llamar hoy la atención es sobre otra cosa: las variables que están en juego, su interrelación y la asombrosa capacidad que tiene la realidad para encontrar una salida, para dar una vuelta más de tuerca.
Siempre hay un nuevo recurso disponible, siempre hay una puerta más.
"No, la enfermedad que contrajo en realidad es inofensiva, pero tiene los síntomas de una que es muy grave"
Ahí está, una puerta donde solo había una pared.
Esta vez si, no hay forma. La suerte, o mejor, las variables que maneja no saben de viajes temporales ni regeneración de documentos desde las cenizas.
Siempre hay un giro más. Nunca podremos suponer todas las alternativas. Y si algún día lo logramos, allí estará la realidad para demostrarnos que se nos olvidó una: lo imprevisible.
Externamente los movientos fueron mínimos, pero la situación se transforma totalmente, llegando a alterar los acontecimientos ya pasados... Me emocioné, no me hagan caso.
No reneguemos de la suerte, tal vez esté planeando para nosotros algo grandioso, único. O "simplemente" nos esté salvando la vida...
Ojalá no lo sepamos nunca...
"Solo conociendo la historia completa puede comprenderse el fin"
Estamos todos en un círculo, un ciclo de enseñanzas y aprendizaje, de Maestros y alumnos, de observadores y observados.
Esa maquinaria perfecta funciona con la más sutil de las energías: la intención.
Es nuestra actitud con la vida y con las personas que nos rodean lo que da la dirección y la fuerza a este sistema ininterrumpido de evolución.
Lo más interesante es que, aunque parezca mentira, los demás pensarán eso también de nosotros. A todos nos toca ser una dualidad gil/Maestro.
La idea se basa en compartir, con la misma naturalidad con la que uno vive.
Pero atención: cada uno de los componentes es tan importante como el sistema completo por una causa muy simple: el cristal con el que miramos. Enseñanzas hay de todo tipo todo el tiempo, si mi intención no está puesta en mejorar solo veré cosas que me destruyen, y en el sentido inverso, aunque mis enseñanzas (casi siempre involuntarias) sean destructivas, si el receptor está dispuesto a evolucionar, encontrará en ellas oro puro.
Me refiero a conexiones que están más allá de las palabras.
Hablo de crecimiento continuo y comunitario.
De la aparición de Maestro en los lugares mas extraños.
De cosas que de un día para otro y sin entender cómo, cambian para siempre.
Creo que esta vez las palabras no alcanzan, y tiene sentido, hay enseñanzas que son imposibles de hablar...
¿Cómo tengo que desenvolverme ante tanto afecto en la gente?
¿Es importante lo que me dicen? (maldito ego).
¿Rompe la bolas hacer de humilde?
No, no es humildad. Es incredulidad.
Es como cuando alguien dice algo lindo, y uno se da vuelta para ver si no se estaban refiriendo a alguien detrás nuestro.
Claro, cuándo se iba a creer ese gil, ese que en algún momento preguntó "Pero... ¿para qué sirve relacionarse con la gente?" que un día lo iban a reclamar.
En realidad todavía no se lo cree. O no quiere... pero está bien, las certezas solo sirven para que los ingenieros juren que un puente nunca podría haberse caído...
Disculpen que este post está saliendo medio desordenado, pero el exceso de información complica su exposición en una forma ordenada.
Miles de ejemplos se me ocurren para describir esas enseñanzas, pero ninguno las refleja de verdad, dejaré en la imaginación de cada uno la misión de entender mis palabras.
No sé si un día lograré ser mucho mejor de lo que soy, pero con los instantes pasados hasta ahora me alcanza para completar en la planilla celestial que mis objetivos casi fueron cumplidos.
Último orejón del tarro.
Primero al que no le importa.
Si, si... es un precepto fundamental: mucha calma.
Nació como nacen muchas de las cosas que nos hacen reflexionar: como una broma.
Ya se está haciendo casi tan popular como la otra gran verdad "la vida... es maravilloooosa" (ya tiene una extensión muy apropiada "... y además nos quiere mucho").
Pero volviendo al tema: calma, mucha calma.
Me parece que uno de los caminos hacia la alegría, hacia la realización en su estado más simple parten de una mente calma.
A decir verdad lo venía sospechando desde hace un tiempo, pero había algo que no cuadraba. Una sensación me hacía rechazar la idea, o por lo menos no acercarme con ganas de tomarla.
Es que la asociación más primitiva me relacionaba al tipo contemplativo y sereno con algo así como un monje. Una persona con una gran vida interior, con toda la iluminación que quieras, está bien, pero en cierta forma "aburrida". Y la verdad que para aburrido yo ya tenía suficiente.
Pero parece que no, che.
En este caso, como en el famoso "la procesión va por dentro" podríamos decir que "la calma va por dentro".
Tener una vida y desenvolvimiento igual o mejor que todo el mundo, con sus momentos de fiesta, de reflexión, de estudio, de trabajo, de relax, de "reventón"... pero todo eso manteniendo la cabeza tranquila. Con un pensamiento a la vez, de ser posible el de la percepción del momento presente.
Una vez más, como en otros posts: mi pretensión no es ser reconocido como profeta, no hago mas que exponer ideas prestadas, recalentar algunas reflexiones y suponer que mis efímeras experiencias le interesan a alguien. Advertidos, prosigo:
Los problemas, todos, residen en nuestro intelecto. La asociación de una circunstancia determinada con una sensación de malestar o preocupación, responde a un condicionamiento externo. Y en general, una visión sesgada de la realidad es la que nos conduce a ese estado.
No hay problema que resista uno de los análisis mas simples:
"¿Tiene solución? ...entonces por qué te preocupas?"
"¿No tiene solución? ...entonces por qué te preocupas?!"
Aprendamos a vivir el presente, en donde las situaciones simplemente "son".
Por lo visto no es fácil, requiere trabajo, uno de los trabajos mas difíciles: el de "des-aprender".
Quitar viejas estructuras, que le confieren el control a los pensamientos, en lugar de a la mente.
El ejercicio es conceptualmente muy accesible.
La mente es mente, siempre lo será, y lo por lo tanto los pensamientos se generarán. Nuestra (conflictiva) gimnasia es la de "subirse" a cada pensamiento que pasa. Y de ese pasar al que sigue, y así, sin parar. El control de nuestra actividad está claramente montado sobre una sucesión de pensamientos descontrolados.
Solo por un momento, supongamos que podemos decir no. No voy a subirme a cada pensamiento que surja. No los bloquearé tampoco (seria como tapar una represa con las manos), simplemente lo dejaré pasar. Mi atención está en el presente, en ser, en respirar, en disfrutar...
Parece ridículo, o por lo menos demasiado simple para dar resultado, pero... con probar no se pierde nada, y tal vez en la calma obtenida esté la respuesta a muchas cosas.
"Las diferencias sutiles son las que marcan los grandes cambios."
Nuevo post.
No sé, mucho cambio, muchas cosas iguales...
La revolución va por dentro, pero se choca con las paredes de una personalidad no dispuesta a ceder terreno.
"Se libre!, corré!, decí de una vez lo que pensás!"
Sos inteligente, tenés razones para hacer las cosas, tenés gustos concretos... y sin embargo, todo sigue igual. O por lo menos molestamente parecido.
¿Cómo se hace para que los cambios lleguen hasta la raíz misma del ser?
A veces me siento como atrapado en unas formas sumisas y complacientes. Y lo que mas me molesta es que me doy cuenta 20 minutos después.
No hay reacción. Y lo que es peor: muchas veces hay miedo.
Pero necesito más. ¿Qué raro, no? Cuac!.
Vamos a ver cómo evoluciona esto...
"...confundido, reflexionó el buscador: ¿Y ahora de qué me disfrazo?"
"Duro es el camino y sé que no es fácil, solo hay que cerrar los ojos y echarse a volar."
Si, definitivamente estoy medio musical. No me hagan caso.
Hace tiempo que le vengo debiendo un post y encontré un momento al fin para poder hacerlo.
Son increíbles los giros que puede tener una vida. Obligaciones, compromisos, trabajos, materias, complicaciones... y sin embargo, con solo mantener la calma se puede ver todo claro.
El Maestro está ahí, mirando, dejándonos ser tan libres como deseemos.
Muchas cosas me han pasado desde la última vez que escribí y tengo la sensación de algunas de esas cosas me cambiaron para siempre.
Creo que ya voy entendiendo cómo funciona esto (de entender a aplicar lo entendido hay largo camino), la idea es cumplir con nosotros mismos, con lo que suponemos correcto. Luchar por nuestros sueños.
No, luchar no... trabajar. Suena mejor.
Y después, casi sin que te des cuenta se abre una puerta. ¿Una llegada? No, nada de eso es ni más ni menos que una largada, un nuevo camino por recorrer.
Sensaciones nuevas, Nueva gente, Movimiento... "El cambio es bueno..." (dijo Rafiky ;-) y tenía mucha razón.
Los pesares están, pero de a poquito uno se da cuenta de están allí por algo. Son un motor, un impulso que alimenta
Dijo el sabio de turno "Todo está en orden, todo siempre está en orden, la diferencia está en que entendamos y/o aceptemos ese orden"
Ya los tengo cansados con esto, pero se los repito igual: el Maestro sabe lo que está haciendo.
Déjense llevar, pero no se pierdan ningún colectivo, nunca se sabe de donde llegará el nuevo mensaje.
Un abrazo para todos.
Tómense por un segundo el trabajo de darse cuenta que están vivos. Se lo van a agradecer.