
Voy a poner un buscador, que sea rápido, liviano y eficiente. Si! todo el mundo lo va a empezar a usar...
Y cuando sea popular voy a dar cuentas de correo!!
¡¡¡Voy a ser rico!!!
...espero no haber llegado tarde...
Jooao
El visionario
No se si este post saldrá optimista o pesimista.
Es extraño, hay veces que todo está bien: uno tiene libertad, amigos, estudio, trabajo, la plata necesaria para vivir, la cama calentita, una relación mas o menos aceptable con la familia... todo casi bajo control, y sin embargo, a la vez, nos invade una sensación de amargura, de vacuidad, de falta de motivos, de "no se qué" que hace que todo tenga un tinte negro.
Todo está bien, pero no. Hay algo que falla.
Más de uno dirá "Si! a mi me pasó". Y gentilmente me brindará los consejos que le hicieron bien en ese momento. Serán bienvenidos.
Estoy desconectado del mundo social, por no compartir cosas frecuentemente siento una distancia incómoda con mis amigos. Como no me pasa nada interesante no tengo nada que contar. Estoy solo... no, no es cierto: me siento solo.
Estoy sobrecargado de trabajo, salgo de mi casa, trabajo, trabajo, trabajo, llego a casa, duermo todo lo que puedo y sigo al otro día.
La mala suerte y las vacaciones me separaron hasta de mi grupo de estudio. El horizonte, si bien está dibujado (esa es a favor) esta muuuy lejos. Todo lo que sigue por un tiempo requiere de grandes esfuerzos. Mis gustos están relegados a los tiempos que no tengo. La casa está sucia y fría, los perros del barrio se entretienen rompiendo las bolsas de basura de todos mis vecinos en la entrada de mi casa. Para peor entré en uno de esos períodos que podrían denominarse como "Etapa Gamexane": basta con que me acerque a una mina que me gusta para ahuyentarla hasta la frontera más próxima. Mi familia, en forma sutil a veces, y en formas no tan sutiles otras, me exige cosas: atención, afecto, plata...
Y sin embargo... estoy contento. Carente de toda preocupación.
No sé cómo. Pero algo me tiene tranquilo, dando un poquito más.
Se que voy tras algo, y que ese algo no es un sueño irrealizable, una quimera que pone paños fríos al día a día, sino que ese algo existe y es realizable.
Me parece que por ahí anda
Por locos, ridículos o insignificantes que parezcan, si no tenemos una meta, un camino a seguir, una senda, una flecha, una zanahoria, en fin, un punto de llegada, nos vamos a sentir perdidos.
Y creo que lo más importante del objetivo es que sea propio, que salga de lo más profundo de nuestro ser. No importa que la idea salga de la nota de una revista, de la charla con un desconocido o lo veamos en televisión (de algún lado hay que sacar las ideas) lo importante es reconocerla como propia.
Tener un millón de dólares parece ser una meta lógica para muchos... ¿será cierto?
¿Se habrán preguntado esos muchos que hacían si ahora mismo tuvieran el millón? Tal vez seguirían siendo iguales...
"Me iría de viaje!" gritarán algunos. Yo pregunto: ¿para viajar hace falta un millón de dólares? ¿O poner un pié delante de otro en la dirección que deseamos?
El maestro de turno dijo "Las cosas se hacen... haciéndolas". ¿Qué absurdo no?. No, para nada. Léanlo de nuevo.
La vida sigue, es importante no perderla.
Hay que caminarla, pero si nunca frenamos a juntar provisiones, tal vez pasemos hambre.
Recién bañado, en bata frente a la estufa, pienso...
Tengo ganas de escribir algo, de trasmitir una señal, de llevar ánimos. Aunque mas no sea para convencerme un poco a mí.
El ánimo fluctúa, los acontecimientos se suceden, la cabeza procesa, analiza, saca resultados y sigue adelante (un día le voy a encontrar el interruptor).
Y de fondo, allá lejos, una pequeña luz, que destella mortecina. Es un camino, una salida del laberinto (laberinto irreal, de espejos de doble vista).
En algunos casos la luz es firme y brilla muy cerca. Nada parece indicar que podemos perdernos, la situación está controlada y nuestro sueños son cumplidos al pié de
Pero de pronto, por no ver donde ponemos los pies, o peor, por no hacer caso a las advertencias del corazón, perdemos el rumbo y la luz se pierde en el horizonte. Se confunde entre resplandores falsos y estrellas mentirosas, que nos muestran un camino imposible.
¿Dónde estoy? ¿Cómo llegué aquí? ¿Cómo salgo de esta?
Compromisos nunca pactados, obligaciones intrínsecas. Cadenas sin nombre que oscurecen el hoy y opacan los mañanas.
Días grises.
Sin embargo, en los escasos momentos en que la cabeza frena, y aún cuando todavía no nos quitamos los problemas de encima, un presentimiento, una ligera sensación nos dice que la luz al final del túnel sigue ahí, que nunca se perdió. Que se ocultó un poco para advertirnos que debemos estar más atentos y que tenemos (por suerte) mucho que aprender.
La guía nunca se pierde, pero cambia de forma para captar nuestra atención. Si siempre nos enseñasen de la misma forma un día dejaríamos de ver las lecciones, pues sería rutina.
Supongo que mucha gente estará cansada de mi ilógica confianza en un Plan Superior. No me interesa que me crean, pero les aseguro que caminar por la cuerda floja es mucho mas fácil si sabemos que abajo está la red.
Todo los que nos ocurre está contemplado en algún sitio, tiene un fin. ¿El destino está escrito entonces? No, somos absolutamente libres. De alguna manera solo nos pasa lo que nos tiene que pasar, pero aún así nuestra capacidad de elección es total.
¿Mi situación actual no es la que deseo? ¿He perdido la luz que me indica el camino? Pues desea cambiar con tu corazón y ponte a trabajar por el cambio.
Pide y se te dará.
Recuerda que no es necesario que alguien camine sobre las aguas para que acontezca un milagro. De hecho piensa que estás vivo. Vivo.
Necesitas mas prueba de milagro que eso...?
Siempre ocurre así. Cuando supusimos que no queda otra salida, que estamos corriendo hacia el abismo y ya faltan pocos metros, que no hay forma de que las cosas cambien, en fin, cuando parece que no quedan en este planeta posibilidades de conocer cosas, situaciones y gente nueva, ahí aparece el Maestro, y con vos sutil nos dice: "ves? aún queda un mundo entero, lleno de nuevas experiencias que yo hice para ti".
Una puerta se abre, o por lo menos deja pasar un poco de luz. Nos crecen pequeñas alas que estabilizan nuestra vertiginosa caída para poder caer mas o menos de pie.
Y por enésima vez nos damos cuenta de que nos estábamos ahogando en un vaso de agua. Vaso que hasta hace unas horas era el océano mismo.
Y una vez que nos paramos, nos sacudimos (un poco) el polvo de las viejas estructuras que se rompieron, o por lo menos empezaron a rajarse y seguimos avanzando. De a pié. Paso a paso, observando con ojos nuevos este regalo, esta segunda oportunidad (van a ser un millón, pero siempre le diremos segunda) que nos regala la vida, el Maestro.
Esos pasos se irán afirmando y comenzaremos a acelerar la marcha, pues ya dominamos "con maestría" el camino. Los detalles empiezan sobrar y solo queda atención para mirar en donde ponemos el pie en el siguiente paso, hasta que simplemente confiamos en que el suelo siga existiendo. De golpe, como un rayo, levantamos la cabeza y vemos en el horizonte una figura que siempre tiene una nueva forma, pero ya conocemos: el abismo. Con tanta carrera desenfrenada nos hemos olvidado de ejercitar nuestras alas, y estas se han marchitado y han caído. Nunca nos dimos cuenta (siempre ocurre lo mismo).
Y si aún así todo falla y el precipicio se acerca, arrojémonos confiados, sabiendo que alguien nos tomará en sus brazos, nos regalará nuevas alas y nos dejará seguir nuestro camino... libres.
No estoy haciendo propaganda de café. Tampoco estoy tratando de armar algo sensiblero y barato.
Lo único que pretendo es sentir, interpretar y transmitir, pero a veces es difícil.
Por eso lo de "Sensaciones", hay cosas que no entran en la razón, solo se sienten a través de sutiles mensajes a nuestro cuerpo físico y espiritual. La joda es discernir hasta donde no lo imaginamos nosotros.
Muchas cosas están pasando, hay algún tipo de energía que nos está envolviendo a todos.
Nos están mostrando cosas.
Deseo, siento, quiero... sumar mi alma a este nuevo movimiento. Dos encuentros muy cercanos con la nueva energía en un solo fin de semana es demasiado hasta para el más racionalista y ateo de los matemáticos.
Algo pasa.
Creo que decir "quiero entender que pasa" es muy pretensioso para un tipo como yo. Hasta acá me conformo simplemente con no quedarme afuera.
Si no puedo quitarme de encima problemas que son de índole subterráneamente humanos, menos puedo pretender comprender las intenciones de alguna organización superior. (A propósito: ¿cómo se le pide a alguien que no te lastime, que se aleje de una vez, cuando a la vez se sabe que esa distancia solo significa dolor?). Tonterías.
Vuelvo a repetir: algo pasa, y deseo estar ahí cuando ese "algo" ocurra.
Estén atentos, tengo la sensación de que va a pasar un micro, de esos que no pasan dos veces.
Los que no tengamos para el boleto, viajaremos en el estribo.
Pero yo prefiero el riesgo de la incertidumbre a la certeza de la muerte.
Saludos de Oso.
¿Cómo se sigue adelante cuando a uno no le gusta lo que ve?
No... en realidad el problema no es "Cómo seguir", porque seguir vas a seguir lo mismo, quieras o no, jodete. El problema real es "¿Cómo le pongo onda al hecho de tener seguir?". Cómo disfrutar de esto si, al final, es lo que vinimos a hacer.
La solución está ahí, muy cerca.
Vivir ahora. Ni en el pasado ni en el futuro. No pensar en lo que pasó ni en lo que va a pasar, concentrarse en el ahora, o mejor, SER ahora.
Me canso de recibir mensajes de ese estilo en libros, canciones, la gente que me rodea, es más, la otra vez me lo dijo en el horóscopo de un chicle Bazooka de uva.
Y lo peor es que estoy totalmente de acuerdo con ese precepto.
Pero tengo la sensación de estar tratando de hacer andar un lavarropas con el manual de una video casetera. Algo falla.
Que lindo... no? (Léase con tono chistoso)
Ahora viene la pregunta del millón: ¿En los planes que tiene para mí, se habrá acordado de poner todos los ingredientes?
La sensación de que "algo" está por pasar ya no me satisface del todo, quiero que ese algo pase de una vez y listo... que tanto ni que tanto.
Mirá si después de tanto esperar, esa motivación etérea, ese perseguir una luz, se transforma en una desilusión lisa y llana. O peor aún: en un "si... zafa, pero esperaba otra cosa". Un Horror.
Qué difícil es a veces conservarse integro.
Comer y dormir bien, llevar el estudio mas o menos al día, amar a alguien, producir en el trabajo, salir con los amigos, tener la casa ordenada, las cuentas pagas, la ropa limpia, ahorrar, recordar los cumpleaños, devolver lo que nos prestan, pedir lo que nosotros prestamos, hacer deportes, leer por gusto, tener un tiempo para no hacer nada...
Lo primero que se me viene a la cabeza al releer las líneas de arriba (seguramente igual que a ustedes) es: obsesivo de mierda!!!
Entiéndanme, el cuarto es metafórico, lo que quiero plantear es cuan difícil es, o por lo menos cuanto me cuesta a mí, mantener los problemas, situaciones y circunstancias diarias en un estado de compresión y atención.
No se, ahora que comparto esto me siento un poco mejor.
Es que a veces me olvido que hay un único momento en la vida en el que realmente podemos ser felices, y ese momento es ahora.
Todo empieza con un abrazo, en el que dejé otro pedazo de alma. ¿Qué pasará por esa cabeza?... no, ¿qué pasará en ese corazón?
Ya no sé si quiero saber. (Me estoy mintiendo).
La calle parece estar en paz. La luna... siempre está ahí.
Los sueños se pueden tocar, pero para que sigan sueños, siempre se quedarán un centímetro adelante.
"Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida Y se van llorando, llorando la hermosa vida"
De la nada, o mejor, desde lo que todo lo es, llega la respuesta a
Si uno se dedicara exclusivamente a vivir, nada le faltaría. Ahora lo sé. Siempre lo supe.
La magia sigue y atrapa decenas de almas en una sola estrella. El que viaja vive dos veces, y el que hace arte también.
Tuve que elegir (siempre debo hacerlo). Dejé la botella y me dejé llevar. Pero esta vez fue mi opción. En otro lugar algo se quebraba.
Volví a elegir y hablé. Me gusta y me sorprende que el miedo ya no esté. No voy a volver atrás.
Yo soy el que yo soy.
Todo sucedió como se suponía. Es raro que muchas veces el final de una historia esté más cerca que su propio principio.
Me cansé de salir derrotado de una lucha de sombras en un cuarto de espejos.
Sin fuerzas, o peor, sin armas, con un as falso en la manga espero el momento de jugar otra vez. ¿La apuesta? La de siempre: el corazón.
El hombre con más suerte del mundo volverá a ganar, aunque sea por un rato.
Eso lo mantiene vivo. En realidad lo mantiene... nada más.
Ninguno de los de adentro sabe bien qué es, lo que si saben es que es grande.
Y cuando eso ocurra, ni se preparen ni se asusten pues todo será como debió ser siempre.
Para todo hay un tiempo. La vida fluctúa.
Todo el tiempo, en diferentes períodos y dentro mismo de los períodos.
Creo que si se pudiera graficar en líneas como es la vida de las personas, veríamos algo así como una gran ondulación, mas o menos continua, y dentro de cada de cada intervalo, nuevas ondas, mas pequeñas, independientes de su entorno. Y dentro de estas, mas.
En teoría.
Deberíamos dejar de asignar juicios de valor a los estadíos en las fluctuaciones.
¿Esto qué significa? Significa que estar "abajo", "triste", "muuuy pancho" no tiene por qué necesariamente significar que uno esta mal.
¿No funciona así, acaso, toda la creación? Períodos altos y bajos, que es muy diferente de períodos buenos y malos.
Miremos un poco la naturaleza. ¿Los osos pensarán que están deprimidos porque el cuerpo les pide dormir durante un par de meses? ¿Las mariposas creerán que son esquizofrénicas por pasar de un bicho horrible a una criatura hermosa en unas horas? ¿Los árboles se sumirán en profundas crisis en las épocas invernales por quedar pelados?
¿Estoy triste? es posible que tenga que reflexionar sobre algo.
¿No hice nada, y aún así no tengo fuerzas? Tal vez necesite mas descanso y mirar mas hacia adentro.
¿Hace dos días que no duermo y tengo ganas de salir lo mismo? Quizás la organización celeste se dió cuenta de que era la única chance de coordinar en mismo punto a dos vidas que están destinadas a cruzarse.
De lo que sí estoy seguro, es que los períodos están, y hay que aprender a usarlos y a disfrutarlos, no a sufrirlos.